Hoy es uno de esos días que tiene todo el mundo en los que si me cruzase al dueño de mi ISP le mordería en un ojo, aunque sólo sea una persona jurídica…
Ya ejercí mi derecho al pataleo una vez, pero es que la cosa sigue igual, mientras que los demás proveedores se mueven. ¿De qué me quejo?:
- Velocidad baja: 160 / 80 kbps
- Precio alto: 29,75 €/mes
- IP dinámica (aunque cambia poco)
- Puertos cerrados: hasta el 1024. Dicen que es por seguridad, aunque es mentira: sólo quieren cobrarte más si quieres montar cualquier servidor.
Mientras tanto, ONO dará 3 Mbps / 150 kbps por 35,90 €/mes a partir de abril.
En mi caso, el problema es mayor, porque tengo contratado todo el paquete: TV+Teléfono+Internet. Si quiero cambiar de ISP, tengo que cambiar también el teléfono. Como los buenos camellos, Telecable te ofrece el caramelo del alta gratis, pero luego no sales de ahí ni p’atrás.
Lo que más me fastidia de todo es que la empresa funciona (es líder en Asturias, por delante de la todopoderosa Telefónica), pero se estiran menos que un portero de futbolín…
Házte oir
Otra cosa que me llama la atención, esto ya en todas las ISPs, es que están aumentado las velocidades de descarga, pero no de subida. Y esto es una lástima, porque esto puede devaluar el sentido democrático de internet.
Me explico: a diferencia de los medios de comunicación masivos en los que uno habla y los demás escuchan, en la Red todo el mundo puede hablar y, si tiene algo interesante que decir, encontrará quién le escuche. Pero claro, si la velocidad de subida es pequeña, esto se limita.
El objetivo final tal vez sea que todos escuchemos lo que diga uno (el que manda), como siempre. Desde aquí reivindico el uso activo de la red. Animaos a escribir blogs, emitir podcasts, participar en foros, listas de correo, chats…